The world is consuming me and I do not feel so happy here today es una frase que utiliza la agrupación irlandesa The Cranberries en una de sus canciones; la retomo a propósito ya que a muchas personas seguramente nos rebasa el mundo actual en el que vivimos y de alguna forma nos sentimos identificados con su significado. L a celeridad de la vida, la sistematización de los horarios, el uso excesivo de la tecnología, el abuso de sustancia tóxicas, la falta de valores, la mala educación nos llevan al inminente estrés en el que se está sumergido la sociedad. No nos alarme el hecho de que nuevos padecimientos físicos y psicológicos se descubran diariamente.
Para las personas que somos más racionales que emocionales es doblemente peor porque inclusive calculamos cada paso que damos, a eso sumamos el trabajo, la escuela, la casa, los hijos, etcétera y se vuelve una montaña de problemas que tenemos que cargar sobre nuestra espalda. Desde este punto la idea de traer a cuestas tanto peso es desagradable, realmente de manera física no estamos haciendo un esfuerzo sólo metafóricamente hablando, pero nuestra columna vertebral, en especifico las vertebras del cuello (cervicales) se tensan causando dolores espantosos, eso sin mencionar dolores dorsales, molestias lumbares, hernias de disco, etc. Estos y otros miles de padecimientos se instalan en nuestro cuerpo y no sabemos cómo eliminarlos, lo clásico es recurrir al doctor quien nos dará pastillas y sentiremos que vamos mejor, pero ojo el cuerpo físico es reflejo del cuerpo interno y si no hay una sanación profunda, un cambio de actitud y una liberación gradual ese cúmulo de energía se bloqueará y del mismo modo que cualquier aparato que no es usado se echará a perder.
El yoga o el yugo en sánscrito es una filosofía antiquísima que nos invita a tomar conciencia de nuestro propio ser, de nuestro cuerpo, de la respiración profunda, de cómo por algunos segundos podemos sentirnos uno con el todo. La armonía es una sensación muy difícil de lograr pero el camino interior es largo y no se puede forzar a un cambio abrupto.Posiblemente suene muy romántico y muy peace and love el atribuir a nuestro cuerpo el mote de templo sagrado, particularmente considero que el trabajo de la yoga es en el mismo sentido que las capas de piel que nos revisten, primero el yoga se encarga de brindar flexibilidad, elasticidad, de igual forma vas fortaleciendo y tonificando músculos, descubres partes de tu cuerpo que nunca estaban relajadas, te das cuenta de los límites de tu cuerpo. Las posturas más que pretender ser un acto de contorsión, son momentos en que te regalas una respiración pausada, lejos de lo que no te deja ser, comienzas a disfrutar el silencio, luego escuchas los ruidos internos y externos, sientes el contacto de tu piel con la ropa. Es un momento increíble el de la relajación consiente porque en postura de cadáver vas relajando todos los músculos que utilizaste para hacer las posturas, se experimenta un cambio gradual del estiramiento al desprendimiento total, luego de este paso se energetiza mentalmente el cuerpo comenzando por los pies, en este paso te sientes luminoso y con ganas de compartir esa energía. Justamente es este punto el que hace pensar a los jóvenes y no tan jóvenes que la yoga es una práctica para viejitos. Desmiento categóricamente esa afirmación porque el ser humano en algún momento de su vida, seamos pequeños o mayores necesitamos una experiencia religiosa (no en el sentido que canta Enrique Iglesias), con ello no me refiero a que voy a ser más católica o más eterodoxa, por el contrario esta frase se refiere a la gana de sentirse en paz, de vivir la espiritualidad a voluntad, de no sentirse atado a lo material.
Es pertinente agregar a nuestra vida diaria un minuto para reconciliarnos con nosotros mismos y experimentar cosas diferentes para evitar que la rutina nos haga presas de conductas que alteran nuestro cuerpo y nuestra conciencia.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario